Electrohipersensibilidad (EHS)
La Electrosensibilidad (EHS) es una condición en la que el organismo reacciona negativamente ante estímulos ambientales tóxicos específicos.
Debido al desconocimiento que aún persiste en parte de la medicina sobre la contaminación electromagnética, muchas personas con EHS llegan a creer erróneamente que padecen un trastorno psicológico. Esto sucede porque los síntomas derivados de la exposición prolongada a campos electromagnéticos polarizados artificialmente suelen normalizarse, ignorando su verdadera causa.
En esta condición no se puede generalizar. No encontramos una relación de "causa y efecto" tan lineal como en el diagnóstico de otras enfermedades convencionales.
Esto lo sabe bien el Dr William Rea (2018), quien dedicó 40 años tratando a personas con EHS concluyendo que:
“Por más pacientes que he tratado a lo largo de mi vida, sigo encontrándome síntomas en el paciente sensible que no había visto antes en otros pacientes con el mismo diagnostico”
Esto confirma que cada individuo presenta síntomas y sensibilidades únicas ya que no todos responden igual a las mismas frecuencias. La explicación reside en la adaptación biológica individual cada persona reacciona de manera única a las radiaciones de su entorno específico.
En muchas ocasiones las personas con EHS funcionan como "medidores biológicos" de alta precisión, detectando radiaciones que los aparatos convencionales —limitados a rangos de frecuencia específicos— a veces pasan por alto.
Hoy en día, las investigaciones del biólogo Bruce Lipton (2015) refuerzan esta visión al demostrar que no estamos "sentenciados" por nuestra genética. Si bien los genes pueden tener una predisposición, es el ambiente el que determina su expresión. Nuestro entorno proporciona señales cruciales a las células que pueden provenir de campos electromagnéticos, sonidos, luz o cambios de temperatura.
Debido a esta complejidad, el tratamiento requiere un enfoque integral que respete la individualidad de cada caso. Cada síntoma y sensibilidad cuenta; por ello, nuestra prioridad es escuchar al paciente, valorando su ambiente, nutrición, sus hábitos.